Recupérate de la fatiga muscular

La fatiga muscular es habitual cuando forzamos nuestros músculos más de lo que soportan por falta de entrenamiento o por exceso de carga y debemos tenerlo muy en cuenta porque podría llegar a ocasionarnos lesiones musculares de mayor importancia.

Ir al gimnasio, salir a trotar, caminar, correr o practicar cualquier deporte pero con mayor intensidad que la habitual, puede hacer que en ocasiones los músculos duelan porque están cansados y al día siguiente la sensación es de que no te puedes mover.

No tienes por qué preocuparte por esa sensación, porque es un indicativo de que estás trabajando. Pero el entrenamiento debe ser planeado y sistemático para que el dolor no sea en vano. En caso de no saber cómo, acude a un entrenador para que fije los parámetros y no sufras una lesión.

El dolor luego de un entrenamiento es provocado por microroturas musculares, las cuales son necesarias para que los músculos crezcan y se hagan más fuertes. El dolor significa que el cuerpo trabajó sobre sus posibilidades. Ante ello el organismo crece y crea nuevas fibras musculares adaptándose poco a poco a un trabajo cada vez mayor.

Si has sufrido de fatiga muscular o te está pasando entonces presta atención, porque te daremos algunos consejos para recuperarte de ella.

Luego de hacer ejercicios estira tus músculos entre 15 y 25 segundos al tiempo que haces respiraciones profundas para llevarle oxígeno a la sangre y calmar los músculos. Esto ayudará a que el ácido láctico salga de los músculos.

Durante los dos primeros días que sientas el dolor puedes aplicar hielo por 10 minutos y al tercer día comprensas tibias, esto ayudará a mejorar la molestia. Otra opción es tomar una ducha de agua caliente que puedes alternar con agua fría para tener una hidroterapia.

Alimentarse bien también es importante para la musculatura. Ingiere proteínas complejas; legumbres, productos lácteos y carne. Recuerda comer antes de realizar tu rutina de ejercicios y también después. Durante dos horas a partir de que terminó el entrenamiento la comida que entre al cuerpo alimentará tus músculos.

Es importante además la hidratación. Dale a tu cuerpo fluidos antes y después de realizar ejercicios, ya que estos ayudan a tus músculos a contraerse, relajarse y permanecer menos irritables.

Trata de continuar con tu entrenamiento pero evita las actividades de alto impacto y extenuantes, e intenta una actividad cardiovascular. Descansa durante 24 a 48 horas los músculos que están fatigados enfocando tus ejercicios en otras áreas del cuerpo.

Masajea los músculos que están fatigados, ya que el masaje aumenta la cantidad de mitocondrias en el músculo, las cuales mejoran la capacidad del músculo de extraer oxígeno, pero no comiences por el centro sino en las conexiones en cada punta.

Cuida tu cuerpo y cuida tu mente y evita la fatiga muscular para que el ritmo no pare!

Inspirado en : Deporteysaludfisica.com

Livestrong.com

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