Los conflictos entre padres e hijos tienen solución

Todos, en algún momento, hemos pasado por situaciones conflictivas, la forma cómo reaccionamos a los conflictos es lo que nos hace resolverlo o no. Algunas personas se sienten tan perturbadas por ello que evitan enfrentar el problema, esperando que se resuelva por sí solo, y comienzan a desarrollar formas equívocas de comunicación sin darse cuenta que lo único que logran es alterar más la situación.

Otras, por el contrario, lo asumen y están tan decididas a mejorar la relación que olvidan tomar en cuenta aspectos importantes como el cariño y el respeto, causando entonces heridas mucho más grandes de lo imaginado.

padre con hija

Cuando tenemos hijos, hay una etapa en sus vidas en la que parece que los conflictos son el pan de cada día. En primer lugar, hay que tener claro que esto es normal. Por el simple hecho de ser humanos, cometemos errores, pero también tenemos la virtud de encontrar soluciones de forma inteligente y afectiva. Algunas de esas soluciones son:

Evita gritar. Cuando gritamos pensamos que tenemos más autoridad, pero no es así. Realmente es un signo de debilidad. Con ello lograrás distanciarte de tu hijo.

No pases nada por alto. No seas indiferente ante cualquier situación que moleste a tu hijo. Si hay un conflicto presente, no ignores la situación, puede hacerse más grave.

No acuses. Con culpar a tu hijo de lo que está pasando no lograrás nada. Recuerda que, en una relación, la responsabilidad de lo que ocurra es de ambas partes. Analiza qué actitud debes tomar ahora para lograr un acercamiento.

No te quejes por todo. Recuerda que tú también fuiste niño y adolescente y seguramente cometiste muchos errores. Ponte en sus zapatos, entiende que los hijos no pueden pensar ni comportarse como si fueran adultos.

No seas autoritario. “¡Porque yo lo digo!” no es una razón válida. Conversa con él, llega a acuerdos, escúchalo y negocia.

Escucha. Tu hijo necesita que lo escuches. No lo interrumpas cuando te esté contando algo que él considere importante. Presta atención a lo que dice. Piensa bien antes de responder.

Sé respetuoso. Si tienes que llamarle la atención, hazlo con palabras firmes, pero sin ofenderlo. No hieras sus sentimientos. Te arrepentirás de lo que hayas dicho en un momento de ira.

CollegeBoard.com señala: “Recuerde que su hijo está creciendo. Si usted lo trata como si fuera inmaduro, se comportará como tal. También comprenda que su hijo lo ve a usted en una posición de poder y tal vez ya esté a la defensiva”.

Resolver los conflictos que tengas con tu hijo es tu responsabilidad, no esperes que él lo haga porque no lo hará. Tú eres el adulto. Debes buscar estrategias que faciliten una buena comunicación entre los dos.

Inspirado en: Collegeboard.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

CERRAR