Conoces la compulsión alimenticia?

Cuando hablamos de compulsión alimenticia nos referimos a un trastorno de la alimentación que consiste en el consumo exagerado de una gran cantidad de comida de una sola vez. Las personas con este tipo de trastornos comen incluso cuando no tienen hambre o cuando se siente mal por comer tanto. Este síndrome se diferencia de la bulimia, porque quienes lo padecen, al contrario de los primeros, después de comer en exceso, no vomitan ni llevan a cabo una fuerte rutina de ejercicios para quemar calorías.

Debes tener en cuenta que la compulsión alimenticia se puede dar en cualquier persona sin importar su sexo, raza, edad o estrato socio-económico. Este tipo de trastorno también trae consigo la posibilidad de desarrollar otras enfermedades, entre ellas la obesidad.

Hoy en día no se tiene cura para esta enfermedad, sin embargo, existen una variedad de opciones de tratamiento que pueden ser exploradas una vez el trastorno es diagnosticado.

Estas son algunas señales de la compulsión alimenticia.

  • Ingerir una cantidad excesiva de comida, aunque no se tenga hambre.
  • Comer hasta sentirse incómodo, lleno o incluso indispuesto.
  • Esconder hábitos alimenticios debido a la vergüenza o el embarazo.
  • Esconder comida para episodios de voracidad.
  • Esconder envases vacíos o cajas de alimentos y generar basura en exceso.
  • “Picar” o comer constantemente si hay comida disponible.
  • Comer cuando se está sobre presión o se siente psicológicamente disminuido/a.
  • Sentir-se sometido/a, avergonzado/a y/o culpable durante y/o después de un episodio de voracidad.
  • Sentir repugnancia en relación a los hábitos alimenticios, peso, cuerpo y apariencia.
  • Expresar descontento con la apariencia, peso o la autoestima.

Quién diagnostica este trastorno.

Solo un especialista puede diagnosticar este tipo de trastorno. Él tomará en cuenta algunos criterios antes de realizar el diagnostico que se resumen en: episodios cíclicos de alimentación en exceso y sensación de perdida de control durante los episodios. Estos momentos se caracterizan por: comer de prisa hasta sentirse mal físicamente, comer sin hambre y comer solo o tener sentimientos de culpa en relación a los alimentos.

Tratamiento.

Aún no existe una cura para este trastorno de ingestión compulsiva de alimentos. Sin embargo, existe una gran variedad de opciones de tratamiento que pueden ser proporcionados, según las necesidades específicas del paciente.

Este tratamiento consiste en terapia y asesoramiento tanto para el paciente como la familia. También se da terapia cognitivo-comportamental con el fin de alterar los comportamientos alimenticios, asistencia a grupos de apoyo y asesoramiento y planificación nutricional.

Ten presente que por lo general no suelen ser usados medicamentos para tratar este trastorno. Sin embargo, en casos muy severos se utilizan inhibidores del apetito con control médico y medicamentos, como antidepresivos, para tratamientos con condiciones asociadas a esta enfermedad que en la actualidad se ha hecho tan común.
Inspirado en : alimentacionsana.net

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