Aunque tu empresa sea pequeña no temas a la inversión

El tamaño de la compañía que diriges y que con mucho esfuerzo fundaste no debe ser una limitante a la hora de añadir inversión en ella misma, inyectarle dinero a la empresa que nos hace felices y nos da dividendos debe ser un motivo de entusiasmo y no verlo como un despilfarro de dinero o como algo innecesario.

Muchas veces los dueños de empresas se cohíben de comprar un mobiliario cómodo y acogedor, simplemente por no querer gastar dinero de más y esto solo demuestra poco cariño a nuestro negocio propio, con un ambiente agradable no solo trabajarán mejor nuestros empleados sino que nuestros clientes también se sentirán más cómodos y llevarán más clientes aún.

Por muy pequeño que sea tu negocio no tengas temor a expandirte e invertir en ello, una fórmula exitosa de hacerlo es a través de la publicidad, las empresas pequeñas cada vez invierten más en publicidad digital, la cual alojan en la nube de Internet y suelen tener costos más económicos que en los medios tradicionales.

Ofrece siempre un buen producto de calidad, no abarates costos exponiendo la calidad de tu producto final, si vendes una baratija que pronto se daña los consumidores no volverán a comprarte y en vez de ahorrar dinero estarás perdiendo clientes en el futuro y llevando a tu empresa a un atolladero financiero.

Invierte, siempre invierte en mejorar, evalúa y compara las ofertas que tengas, las ofertas que estén a tu alrededor y escoge la mejor alternativa para que tu negocio se mantenga y además perdure en tiempo garantizando durabilidad y rentabilidad.

Si estás en un buen momento económico y tu compañía está generando dividendos es momento de crecer, si bien el dinero que obtienes no alcanza para hacer una importante inversión no dejes de considerar solicitar un préstamo a tu entidad bancaria de preferencia, si las proyecciones apuntan de forma positiva y se ven resultados a corto plazo, no lo dudes, y pide ese préstamo al banco.

Dicen que quien no arriesga no gana, pero esto debes sustentarlo en el orden en el que tengas tus finanzas, los dividendos que aporte el negocio, el plan de gastos que de tu compañía y las proyecciones a futuro que te plantean los especialistas. El tamaño de tu empresa no influye en la decisión, lo que si va a influir es su flujo de caja, si es positivo estás listo para invertir.

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