¡Amigos y primos!

A veces algunos hermanos no se logran llevar tan bien como los primos, quienes muestran mayor empatía y amistad. Con los primos tendemos a llevarnos mejor porque son de nuestra misma edad, no viven en nuestras casas, no los vemos a diario y no compartimos tanto, razón por la cual quizás el vinculo sea más armonioso ocasionalmente: “Es una relación intensa pero con encuentros espaciados en el tiempo, lo que hace que las discusiones no sean tan frecuentes como entre hermanos” afirman en el portal Web Bekía Padres.

En primer lugar, las relaciones de los primos pueden establecerse por insistencia de los padres y tíos, que siempre quieren que exista la armonía familiar, sin embargo, luego, los gustos comunes, la fraternidad y la simpatía compartida puede llevar a los niños a ser muy amigos.

Si una familia solo tiene un hijo, la relación con los primos es de vital importancia, ya que para no sentirse solo, el niño buscará relacionarse con sus pares dentro de la familia: “los primos pueden llegar a ocupar un lugar primordial en la vida de nuestros hijos, sobre todo si viven cerca y se ven de manera habitual. Al no convivir juntos el número de peleas que pudieran tener los niños se reducen de manera considerable, por lo que el tiempo que pasan juntos acaba por ser más placentero, tanto para ellos como para los padres” afirman en el portal Web Bekía Padres.

Todo empieza por los padres

Sin embargo, aunque cada niño puede elegir libremente si establecer relaciones de amistad con sus primos. Algunas investigaciones informan que si los padres se la llevan bien entre sí, y llevan una relación estrecha, pues sus hijos tomarán ese ejemplo. Si por el contrario, la familia no es unida, esto traerá distanciamiento entre los primos.

Las reuniones familiares, los días feriados, las navidades, son la excusa perfecta para establecer esos vínculos que todas las familias necesitan para vivir en armonía. Es así que ir a casa de los abuelos, al cumpleaños de un tío o simplemente compartir un almuerzo de domingo podría ser una ocasión especial para fortalecer los lazos.

¿Recelo entre primos?

Sin embargo, no todas las relaciones con los primos serán luminosas, ya que a veces se suele dar un gran recelo por diversas razones como celos o problemas menores por diferencias de carácter, en esos casos lo mejor es que actúen los adultos: “cada progenitor puede ponerse del lado de su hijo sin dañar al otro, pero el fin último ha de ser buscar una armonía. En caso de peleas es bueno el hecho de que los primos no convivan juntos, porque de vuelta a casa es cuando se pueden calmar, hablar las cosas con sus respectivos padres y, a buen seguro, que la próxima vez que se vean las cosas estarán resueltas” recalcan en la Web Bekía Padres.

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